Sobre nosotros
De niños entre azulejos a profesionales inmobiliarios
Soy Andrea y esta es nuestra historia.
Llevamos desde los 8 y 6 años comprando casas (sí, has leído bien, aunque no con nuestro dinero). Nuestro padre, abogado de profesión, empezó a invertir en pisos sin herencias ni fortuna previa. Lo que ganaba lo ahorraba, y poco a poco fue construyendo su patrimonio.
¿Y qué hacía falta para acompañarlo? Dos ayudantes obedientes, que trabajaban gratis: mi hermano Martín y yo.
Así que desde pequeños recorrimos obras, notarías, Leroy Merlin, Bricomart y mil azulejerías. Aprendimos qué paredes tirar, cómo negociar una compra y hasta la diferencia entre un váter barato y uno de calidad.
Durante la adolescencia ya éramos parte activa: organizábamos visitas, limpiábamos pisos, hacíamos seguimiento de obras y hasta nos confundían con pareja cuando elegíamos azulejos.
Con los años tomamos caminos distintos:
Yo estudié Periodismo y Derecho, viajé a Australia y finalmente fundé Habitat Propiedades 2017 SL.
Martín se formó como Ingeniero Mecánico, trabajó en grandes consultoras como Accenture o EY… aunque ahí ya lo llamaban “El Lobo Inmobiliario”.
Tras años trabajando juntos en Habitat, en 2022 dimos un giro: yo decidí viajar por el mundo en furgoneta, y Martín dejó la consultoría para tomar las riendas del negocio.
Proyectos completados
Bajo construcción
Proyectosen camino
Clientessatisfechos
Lo que hemos aprendido
El sector inmobiliario en España arrastra una mala fama: contratos mal hechos, clientes firmando sin entender nada, comerciales improvisados y promesas que no se cumplen. Nosotros queremos cambiar eso. Por eso creamos Lobo Araujo: un proyecto para acompañarte en la compra de tu vivienda con claridad, honestidad y control.
Soy Andrea y te cuento nuestra historia.
Llevamos desde los 8 y 6 años comprando casas, si si no has leído mal, desde que éramos unos enanos (no con nuestro dinero, por si te surgió la duda).
¿Qué me estás contando? Pues lo que oyes. Nuestro padre invertía en pisos, no era rico de cuna ni le vino la pasta de una herencia, todo lo contrario.
No tenía un duro al principio, pero llegó a ser un magnífico abogado. Lo que iba ganando lo ahorraba y poco a poco iba comprando. No me voy por las ramas, ¿qué tiene que ver esto con nosotros?
Pues que necesitaba ayudantes. Y qué mejor que 2, no 1 sino 2, trabajadores que te siguen obedientemente y que no cobran un duro (si, ahí podíamos haber empezado a facturar…no supimos ver la oportunidad de negocio).
Así que aparecimos nosotros…¡Cha-chan! (saltamos a escena).
Al principio mi padre nos llevaba, cual sombra, a ver los pisos. Nos decía qué paredes pensaba tirar, íbamos a todos los Leroys Merlin, Azulejos Peña e Ikeas que te puedas imaginar y nos llevaba a los seguimientos casi diarios de las obras. Así estuvimos con cada nueva operación que hacía.
Durante nuestra adolescencia éramos ya parte activa. Vio que habíamos aprendido algo y decidió ir delegando cada vez más cosillas (si, teníamos al cliente ya fidelizado y nosotros todavía sin cobrarle un duro…).
Iniciamos etapa universitaria, ya podemos conducir, beber y fumar, así que adultos para todo. Mi padre decidió que lo mejor era que ahora fuera él nuestra sombra. La política pasó a ser: “hijos, mirar a ver qué se puede hacer y me decís”.
Ahora ya asumíamos todas las tareas: estudiábamos cómo hacer la negociación de la compra, le acompañábamos a notaría, planteábamos la reforma, hacíamos seguimiento de la cuadrilla de obra, limpiábamos los pisos y luego buscábamos inquilinos.
¿Qué colores de azulejo prefiere su novia? Preguntaba el dependiente del Bricomart. Cuando nos íbamos “de tiendas” siempre se pensaban que Martín y yo éramos pareja.
Nos convertimos en expertos en tipos de váteres o calidades de azulejos y sabíamos lo que era el pegolán (la masilla con la que se pegan los azulejos a la pared, por si te lo preguntas). Hacíamos un buen trabajo en equipo.
La vida universitaria llevó a su fin y cuando tocó empezar a currar los caminos fueron distintos.
Yo, terminé Periodismo y estudiaba Derecho a distancia, me apuntaba a cursos de markering digital, televisión, escritura,… lo que pillaba, hasta hice un curso de La Historia de Peter Pan (no es broma). Con esta borrachera de formación empecé a hacer prácticas (o como le quieras llamar a trabajar sin cobrar o cobrando una miseria) en medios de comunicación.
Aquello no me enganchaba así que pensé: ¿qué me falta en el CV (curriculum vitae)? Nivel de inglés, el B2 que tienes no vale.
Así a Australia que me fui un año con mis maletas a trabajar de camarera y viajar (mi otra gran pasión además de mi trabajo actual).
A la vuelta, muy tentada de retornar, mi padre me dijo: “conozco una chica que tiene una inmobiliaria y necesita ayuda”. Como aun tenia algunas asignaturas de Derecho dije: ¿por qué no un dinerillo mientras termino de estudiar?
Y ahí empecé en el mundo inmobiliario de forma profesional. Como estaba aquello montado no marchaba, pero a mí el negocio me gustó y era buena. ¿Sabes esto de: “algo me ha hecho click”? Pues me pasó.
En menos de un año ya estaba en marcha Habitat Propiedades 2017 SL. Empecé a trabajar a lo loco hablando de “nosotros somos una gran empresa”, “nosotros hacemos…” e historias así (pensaba que sin grandilocuencias nadie me contrataría).
“Nosotros” en verdad éramos yo a tiempo completísimo y Martín en los ratos que el mundo de la consultoría le dejaba.
Martín, mucho más constante y metódico terminó Ingeniería Mecánica y se metió en la rueda. Pasó por Accenture, Banco Santander o EY. Si no sabes de qué va lo de la consultoría, en resumen: son los que trabajan en edificios con fachadas tipo todo ventana, hacen calls o action plans y ganan en Ks en vez de euros. Aun así en la oficina era el “Lobo Inmobiliario”.
Estuvimos 6 años vendiendo, comprando por encargo de clientes, reformando, comprando para invertir nosotros (ahora si ya con nuestro dinero), alquilando, gestionando patrimonios,… Y todo lo que se nos ocurría para ganar dinero con los inmuebles.
Me aportaba mucho mi trabajo, ya llevaba unos años dedicada en cuerpo y alma, pero decidí vivir una nueva aventura: recorrer el mundo en furgoneta por 1 año.
¿Qué va a pasar con el trabajo? Se preguntó todo nuestro entorno.
Super giro de guión: Martín decidió también vivir una nueva aventura. Dejó su carrera en el mundo empresarial y se hizo cargo de Habitat Propiedades 2017 SL. Salió de la rueda y cambiamos los roles.
Desde 2022 Martín tomó las riendas y yo le aportaba soporte cuando podía desde lugares como Turquía, Irán o Arabia Saudí. Los buenos de nuestros clientes nos enseñaron que podemos seguir creciendo y realmente son una segunda familia.
Lo que iba a ser 1 año se convirtió en 2 y estoy ya de vuelta.
Reevaluamos. Sabemos que el inmobiliario si es nuestro “Habitat”, pero que el sector en sí es muy poco profesional. ¿Quién tiene la culpa? Todos. Es un sector con pocas reglas, muchos profesionales carecen de formación y buscan dinero rápido y mucha gente no valora el trabajo que hay detrás.
Así que ponemos en marcha Andrea y Martín Lobo. ¿De qué va? De que tu no tengas dudas como estas:
- ¿Cómo negocio el precio con el propietario o la inmobiliaria?
- ¿Qué tipo de pisos y zonas son más rentables?
- ¿Si firmo el documento de la inmobiliaria mis derechos están protegidos?
- ¿Qué tengo que preguntar cuando voy a ver un piso?
- ¿Cómo busco un piso para invertir y sacar dinero todos los meses?
Si te gusta lo que has leído más te gustará vernos en acción.
Puedes contratar una consulta con nosotros aquí.